viernes, 12 de septiembre de 2014

SECCION III

-Marco teórico

Para explicar y dar una vista social al fenómeno  del desplazamiento, debemos inicialmente identificar los programas de atención y reparación a víctimas del desplazamiento forzado a nivel municipal, pues estos son reflejo de los programas a gran escala que el gobierno nacional crea e implementa para afrontar estas problemáticas. Una de las figuras creadas para esto y la entidad encargada del desarrollo en todo el territorio nacional es la UARIV (Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas) que coordina los presupuestos, las estrategias y las metodologías para identificar a las personas víctimas de este suplicio y poder hacer un óptimo proceso de reorganización y resocialización que haga hincapié en la vida de estos afectados.
A nivel municipal se adoptan medidas que enmarquen los parámetros nacionales, como el acompañamiento psicológico de víctimas, los auxilios alimenticios, vivienda, trabajos temporales y acompañamiento escolar a menores de edad
La secretaria de protección social, la personería y las demás entidades de la administración municipal dan un especial apoyo al individuo que atraviesa por procesos sicológicos como el duelo por pérdidas familiares y materiales, ya que la travesía de su suplicio lo hace enfrentar con una realidad que seguramente no distinguía, por  esto  se requiere de un acompañamiento permanente para la  recuperación emocional y la superación de sentimientos como la depresión, agresividad y ansiedad. Hay que tener en cuenta que el desplazado no es un objeto de la violencia, sino sujeto de ella, se asume como un actor social que debe reconstruir su vida
En el libro Colombia Huye, realizado por el gobierno colombiano y la UNICEF se relata como “El conflicto social que se desarrolla en el marco de la lucha por la tierra presenta, en muchos casos, esas manifestaciones de violencia e intolerancia alrededor de privilegios de unos pocos detentadores de la propiedad de las mejores tierras en detrimento de una inmensa mayoría de campesinos desposeídos”
Aunque el acompañamiento en el presente se ve muchas veces garantizado por estas instituciones, hay gran cantidad de anécdotas de colombianos que afrontaron el desplazamiento sin el menor apoyo, ejemplo de esto son los testimonios narrados por victimas reales, que decidieron contar sus experiencias en el libro “Desplazados en la ciudad: entre el exilio interno y la búsqueda de proyecto de vida” sus anécdotas son mayormente crudas y frias pero dejan evidenciar lo cruel del conflicto y las consecuencias indiscriminadas de una guerra que ya cumple más de 60 años.
A continuación citare algunos de esos testimonios:
“entonces nos vinimos pa’ Cartagena, con un amigo lechero, le pedimos que nos dejara en un barrio nuevo y en una calle donde no pasaron carros, al llegar, mi amigo nos preguntó “que más necesitan”, yo le dije: “no tranquilo, ya estamos en Cartagena, aquí hay mucha gente y alguien nos va a auxiliar” pero me equivoque, ya son tres años que llevo viviendo aquí con mi familia, y muchas veces en las noches debemos acostarnos sin comer, porque “plata no hay, y la gente nos tiene miedo”
“a mis hijos les ofrecí todo el amor posible, les decía que los amaba a diario, pero de amor no vive la gente, y el hambre no se quita con abrazos”
Al igual que este testimonio, hay muchos más por todo el territorio nacional, las entidades tratan de dar abasto para la cantidad de personas que a diario acuden por ayuda, pero no es posible dar pronta solución cuando hay gran cantidad victimas a diario, y otros miles de procesos más que el pasado trae hoy a flote con las normas recientes de protección a esta población que en su mayoría son campesinas
Se interpreta que las personas campesinas desplazadas forzosamente a ciudades con una amalgama de culturas caracterizadas por la deslocalización y con orientaciones profundamente individualistas, sufren profundos cambios en sus concepciones de socialización y en sus percepciones frente a la vida y la cotidianidad, lo que se manifiesta en situaciones de plurivalencia y fragmentación.
Se revela la inexistencia de la noción de ciudadano dentro de los campesinos, lo que los coloca en una situación de subordinación y desconfianza no sólo frente a la población receptora, sino también frente a las entidades a las cuales deben acudir para solicitar ayuda






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